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  • NUESTRO MEZCAL

Elaboración

«El mezcal, bebida mística, mágica, afrodisiaca y extraordinaria. Cuando se bebe en cantidades razonables, despierta el espíritu, calma el desamor, estimula la imaginación, borra resentimientos, acompaña en la soledad  y hace que el mundo se vea mucho mejor.»

Andrés Henestrosa
El maguey papalote (Agave cupreata) tiene una roseta de 1 m de
ancho y 80 cm de alto, con hojas verde brillante ampliamente
lanceoladas con espinas grandes y curvas de color cobre, su
inflorescencia mide hasta 6 m con flores amarillas, se reproduce
 por semilla. Esta especie es endémico de la cuenca del Balsas,
habita en bosques de pino y encino, en pastizales, palmares y
 selvas bajas.

Los mezcales de papalote son centenarios, con profundas
 raíces indígenas en las sierras de Guerrero y Michoacán. En la
actualidad la mayor parte de la producción sigue en manos del
sector social.
La elaboración de mezcal en esta región de Guerrero, a base de Maguey Papalote –endémico de la Cuenca del Balsas- y Agave Cupreata, se lleva a cabo en una producción orgánica y sustentable: no hay tala, monocultivo, ni agroquímicos. El agua se recicla y se trata, el bagazo se destina a abonos.
Entre las acciones emprendidas en pro de la biodiversidad, destaca el rescate de especies locales de magueyes y sigue el reglamento de la ley de Desarrollo Forestal Sustentable. Un mezcal con discreto aroma a caramelo, herbal, sabor terroso, especias y a madera, de final dulce afrutado.
El reglamento interno se ha definido a lo largo de dos años de talleres participativos y sirve de fundamento para la regulación de la sustentabilidad y la calidad, no sólo del maguey y del mezcal, sino del abasto de la leña para los hornos y la destilación.